martes, 15 de septiembre de 2020

Diario de un paralitico cerebral

 

DIME TÚ

          Soy fuerte y a veces dicen los demás que un poco valiente, pero hay días o épocas en las que necesito como el comer que alguien me abrace y me diga que no va a pasar nada. Con hacerme ese simple gesto, me alimenta lo suficiente como para poder seguir adelante, para poder cuidar a los que me cuidan y colaborando en la medida de lo posible. E intentar ser útil para los demás en todo lo que pueda, porque si lo hago por mí pienso sque también lo estoy haciéndolo por los demás.

          Dime tu: que cuando falle en algo no te vas a enfadar tanto, créeme que si lo haces me vas a poner más tenso  por lo que la tarea que tenga que hacer me va costar siete veces más.

          Dime tú: que no vas a llorar, no soporto ver a nadie así, si lo haces me va a doler cien veces más que a ti. Y después por la noche, mi almohada no va a poder con tanta lágrima. Porque soy incapaz que nadie me vea llorar en público.

          Cada fracaso que tenga yo sé que te duele más que a mí, prefiero mil veces que no me veas . Así pienso que te hago  sufrir menos.

          Es para mí muy doloroso, cuando ves a otras madres como tienen a sus hijos guapos, sanos, y muy listos y  tu no.

          Ante eso yo no puedo hacer nada, me hunde profundamente. Y me hace una inmensa frustración, me hace sentirme distinto a los demás.  Que yo sé que lo soy, pero me hace coger complejos que yo antes no tenía.

          A todo aquel que no me comprenda o no quiera hacerlo, le invito a que se ponga pruebe el traje que siempre he llevado y después de 24 horas ya me contará como le ha ido.

          Yo nunca he culpado a nada ni a nadie estar así, básicamente no he conocido otra cosa. Pero si le pregunto a la vida porque permite cosas así, a veces pienso que estoy pagando un precio muy caro estar en la vida.

          Cuando no he tenido un buen día y me voy a la cama, solo me queda resignarme.

          Y mirando hacia la el resplandor de la farola de mi ventana, pienso que mañana será otro dia. Me doy media vuelta y me mejor paño de lágrimas es mi almohada. Alguien desde el cielo me está consolando.       

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